Siempre soñé con ser Campeón Olímpico, pero no empecé a disfrutar del deporte hasta el día en que me di cuenta que no lo conseguiría. Ese día fui capaz de asimilar los límites que mi cuerpo marcaba y eso me hizo ver lo feliz que era por poder vivir de aquello por lo que había luchado tanto.

Empecé dando vueltas en una pista de tenis, pero sin raqueta, y con ansias buscaba en los periódicos cualquier carrera dónde pudiera ir, siempre dando el 100% de mi mismo. No jugaba bien al fútbol, ni al baloncesto, y tampoco ganaba los sprints, pero cuando se trataba de dar vueltas al paseo de delante de mi colegio siempre iba en cabeza.

Con 17 años gané la carrera de mi pueblo, lo que para mi significó casi como ganar el campeonato del mundo (más tarde relativicé ése éxito…) y a partir de allí mis sueños crecieron conmigo.

A los 25 debuté en maratón en Donostia, dónde sufrí lo que nunca he sufrido en mi vida. Diez metros después de cruzar la meta ya estaba pensando en cuál sería la siguiente. Dos años más tarde fui Campeón de España, pero las lesiones frenaron mi progresión, mi cuerpo no está preparado para aguantar la carga de trabajo necesaria, y se rompe cada vez que intento cruzar los límites.

Años después fui Campeón del Mundo de duatlón llegando a lo más alto de mi carrera deportiva.

Aún y con ello, sigo soñando! Muchos retos me esperan aunque ahora mismo mi futuro es el presente. No pienso en cuantos años me quedan sino en cada día que vivo, haciendo lo que me gusta; mi otro sueño ya se hizo realidad (se llaman Gal·la y Jan) y son, junto a Sue, nuestro mejor triunfo!

No sueñes tu vida, lucha por vivir tus sueños!

Roger Roca Dalmau